Rachael Ray

Rachael Ray
El famoso programa estadounidense de cocina presentado por Rachael Ray ha inspirado a las personas que trabajan a “evitar la comodidad de la comida rápida y a cocinar de verdad, incluso las cosas más sencillas, en casa”.
Ella es modesta cuando se trata de su talento y de su profundo conocimiento de las comidas y la cocina. “Soy de las que prefiero la cerveza en botella”, dice, ignorando a quienes quieran compararla con el champaña.


Sin embargo, durante los cinco años pasados, Rachael Ray está en el foco de la cultura popular estadounidense en más de una forma, gracias a su personalidad, su presencia en la televisión y – más que nada – la inventiva con que ha creado su propio rincón en el mundo.
Su rincón – o truco publicitario, si se prefiere – es la comida que se hace en 30 minutos.
Casi todos enfrentan la necesidad urgente – por una u otra razón – de preparar algo de comer rápidamente, muchas veces inesperadamente. ¿Qué puede hacerse? ¿Qué no puede hacerse?
Ahí es cuando Rachel Ray, figura estelar de Food Network, el canal de televisión por cable que desde hace once años transmite en los Estados Unidos, viene al rescate.
Rachel Ray comenzó su carrera profesional en la tienda Macy de Nueva York, primero en el mostrador de caramelos y dulces y más tarde al frente de la sección de alimentos frescos. Cuando fue contratada como compradora de alimentos y chef en un mercado de gastronomía en Albany, la capital del estado, inició una serie de clases de cocina para aumentar la venta de comestibles durante las temporadas de las fiestas.
A las clases se les dió el nombre de “Comida en 30 minutos” y su popularidad hizo que los medios informativos hablaran de ella, lo que condujo a un segmento semanal en un programa de noticias de la tarde. Después vino un libro de recetas de cocina, del que se vendieron 10.000 ejemplares solamente en el área. Antes de que pasara mucho tiempo, el éxito de Rachel Ray se divulgó y su nombre se hizo conocido en todo el país.
A pesar de su fama, Ray insiste en que se la considere como alguien que no es diferente a cualquiera de sus lectores o televidentes – o sea, en sus propia palabra, “una persona muy ocupada a quien no le sobra el tiempo y que tiene un buen apetito por la compañía de gente en la misma categoría de vida”.

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